Queremos estar mejor (*)

Si algún extraterrestre bajó hace un par de semanas en Argentina con los diarios repletos de pálidas y un clima político asfixiante, hoy no entiende absolutamente nada al encontrarse con esta nueva realidad. Marchas, banderazos, seguimiento en línea de la cotización del dólar, ingreso al macabro top ten de muertos por Covid-19 a nivel mundial. Pasamos en pocos días de esa nube negra a un clima de Lollapalooza donde la oposición se relajó, el gobierno en pocos días tendrá que apuntalar el precio del oscuro objeto del deseo argentino para que no se desplome y los centros de veraneo se preparan para recibir a los turistas con el bronceador y un operativo de vacunación para todos a la carta. “¿Prefiere una dosis Made in England o сделано в россии?”       

Y por si ello fuera poco, muchos cambiemitas y todistas se abrazaron con el triunfo de Joe Biden en las reñidas elecciones de Estados Unidos más que con el gol de Maradona con la mano a los ingleses en México 1986. ¿Que pasó para que ocurriera tanto en tan pocos días? Hablando de dosis, hubo una pequeña medida de hechos reales como la intervención en el mercado cambiario capitaneada por el ahora empoderado ministro Guzmán -para Pesce que lo mira por TV-, un par de convenios firmados por el gobierno argentino con laboratorios internacionales pero, más que eso, una gran dosis del pegajoso hit de Diego Torres “Querer estar mejor”. No hay mucho más eventos que permitan explicar semejante golpe de timón en el ánimo nacional. “Quisimos estar de nuevo en este lugar”, en la zona del optimismo y las buenas ondas. Hasta se vio la presencia de un par de funcionarios nacionales en la mesa de Mirtha Legrand, hoy muy bien atendida por su nieta Juana que, hasta anoche, parecía Rosa Luxemburgo en contraste a sus invitados habituales de duro corte opositor.

Los centros de veraneo se preparan para recibir a los turistas con el bronceador y un operativo de vacunación para todos a la carta. “¿Prefiere una dosis Made in England o сделано в россии?”

¿Y las encuestas que dicen? Según Marketing & Estadística, hubo un tímido repunte del optimismo económico en octubre, con un 2% menos de argentinos que consideran que su situación será peor de acá a dos años vista. Inclusive, hasta creció un 5% la cantidad de argentinos que evalúan que es un buen momento para comprar o cambiar el auto. Advertencia: es una tendencia que arranca desde el subsuelo del mes de abril cuando la cifra tocaba prácticamente el 0%. “Paso a paso”, Mostaza Merlo textual. Lo mismo ocurre con la compra de electrodomésticos y la cantidad de argentinos que empezaron a desechar la idea de irse del país.

Según Marketing & Estadística, hubo un tímido repunte del optimismo económico en octubre, con un 2% menos de argentinos que consideran que su situación será peor de acá a dos años vista.

¿Y que hay de la información dura? Salvo algún nubarrón del frente externo, el Monitor Económico de M&R Asociados exhibe muchas luces verdes, pocas amarillas y rojas. Producción de acero, construcción, despachos de cemento, demanda industrial CAMMESA. En definitiva, tiene algún sustento en las investigaciones de opinión pública así como en las variables económicas duras, la sensación de que los argentinos queremos estar mejor. No obstante, en el marco de un clima de fondo de tabla donde, de acuerdo a reciente sondeo de la Universidad de San Andrés, el 75% de los compatriotas considera que la situación del país empeoró. Es decir, aparecieron algunos tímidos brotes verdes -toquemos madera- que pueden preanunciar una fase de despegue del país y la lluvia de inversiones que Macri nunca llegó a ver en su administración. ¿Hay alguna evidencia que lo respalde? No aún, pero es importante “saber que se puede, querer que se pueda”, in honorem Diego Torres.

Cristina Kirchner dio el puntapié inicial con su carta de la semana anterior. Traducida al criollo, invitó a Alberto Fernández y a sus titubeantes funcionarios a sacarse “los miedos, dejarlos afuera, pintarse la cara color esperanza y tentar el futuro”. Si hace falta hacerlo con Magnetto, Rocca y el Conde Drácula, bienvenidos sean. El único límite es evitar la pulverización del poder que supone un dólar desbocado pisando los $200. Tiempo de incorporarle un nuevo capítulo al manual político del kirchnerismo. “Es con todos, pero con todos en serio”. Clarín y “los dueños de la pelota” también por si queda alguna duda. Ahora resta dar la puntada final. Así como decidimos congelar el dólar, apagar el tanteador del Covid-19, poner a arder los bares, las rutas y el turismo nacional, quizás sea el tiempo de clausurar la temporada de la mufa con la vuelta de los chicos al colegio y con algún gran festival al aire libre, con distanciamiento por supuesto. Y, porqué no, con el anuncio de alguna obra faraónica como el Puerto Madero II más algunas de esas tapas de Caras, Gente y Hola que tanto extrañamos los argentinos.

(*) Publicado en El Cronista el 8 de noviembre de 2020.

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Daniel Montoya es politólogo egresado de la Universidad Católica de Córdoba, con estudios de posgrado en Políticas Públicas en el viejo Instituto Di Tella, cuenta con una dilatada experiencia en función pública en diferentes organismos nacionales y provinciales (Comisión Nacional de Comercio Exterior, Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires y Grupo Banco Provincia) En la actualidad, se dedica full time a la Consultoría Estratégica, con clientes como el Gobierno del Paraguay, así como grupos empresariales privados. En el mismo plano, mantiene una intensa actividad como analista político a través de su blog danielmontoya.info y mediante intervenciones diversas en medios.

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