Lo que está en juego es el rumbo alemán (*)

Las actuales elecciones parlamentarias no representan ningún riesgo para la continuidad de Angela Merkel, una canciller que se encamina a emparejar el récord de 16 años de permanencia en el cargo de Helmut Kohl, inclusive a superar el registro de 14 años del otro gran patriarca del Partido Demócrata Alemán, el ex-canciller Konrad Adenauer. Sin embargo, los sondeos de última hora sugieren un rompecabezas político con serias amenazas implícitas respecto al rumbo futuro de Alemania. En especial, en el marco de un escenario internacional marcado por el malestar con la globalización y el auge de los nacionalismos.

De acuerdo a datos de la encuestadora Insa, esta elección legislativa confirmará la retracción del partido de Merkel al mismo nivel de 2009, mientras que dejará como tercera fuerza al partido Alternativa por Alemania, una fuerza refractaria al orden europeo y a la inmigración.

Esta elección legislativa confirmará la retracción del partido de Merkel, mientras que dejará como tercera fuerza al partido Alternativa por Alemania.

Al presente, el sistema político alemán funciona alrededor del juego entre distintas fuerzas de centro donde, además de las dos más importantes, el Partido Demócrata Cristiano y el Partido Socialdemócrata, también compiten otros partidos menores que pueden ser parte del gobierno como el Partido Liberal Democrático o el Partido Verde.

En tal sentido, Alemania hoy atrae la atención internacional por la eventual y riesgosa transformación de ese sistema de negociación y acuerdos, a otro más conflictivo caracterizado por la participación de fuerzas antisistema que, en su conjunto, alcanzarían el 25 por ciento de los votos. Ello tendrá consecuencias inmediatas en un mapa político europeo donde Alemania no sólo encarna el principal dique de contención a los extremismos de derecha provenientes de países del este como Hungría y Polonia, sino también con relación a los nacionalismos ya consolidados en Francia y el Reino Unido.

Alemania hoy atrae la atención internacional por la eventual y riesgosa transformación de ese sistema de negociación y acuerdos, a otro más conflictivo caracterizado por la participación de fuerzas antisistema.

El desafío de modernizarse

En el plano económico esta elección también reviste gran importancia ya que, cualquier cambio en el orden político que impacte sobre la marcha de la locomotora del bloque europeo y cuarto PBI mundial, traerá asociada una perturbación al orden económico internacional. Más aún cuando Alemania enfrenta el enorme desafío de encarar la agenda de la modernización en áreas muy específicas, donde está quedando rezagada no sólo en comparación a los países escandinavos, Japón o Estados Unidos, sino también respecto a países europeos de menor desarrollo como Polonia.

Alemania enfrenta el enorme desafío de encarar la agenda de la modernización en áreas muy específicas, donde está quedando rezagada.

Asimismo, los germanos afrontan retos mayúsculos en el terreno de la modernización de la matriz energética, la infraestructura y la adaptación de su poderosa industria automotriz a los nuevos paradigmas de los vehículos eléctricos y sin conductor. Es decir, todos ámbitos donde Alemania hoy la está corriendo de atrás.

Por eso vuelve a surgir la posibilidad de que Merkel forme gobierno con los liberales, el espacio natural de influencia política de los yuppies alemanes que ansían el control de esa necesaria agenda de cambio. Sin embargo, para que ello ocurra, esa fuerza política debe lograr un piso electoral de 10 puntos que, aún por debajo de los 14 conquistados en 2009, le otorgue chapa para formar parte de la coalición de gobierno.

Vuelve a surgir la posibilidad de que Merkel forme gobierno con los liberales, el espacio natural de influencia política de los yuppies alemanes que ansían el control de la necesaria agenda de cambio.

Relación creciente

Para Argentina tiene gran valor simbólico que Alemania mantenga una clara vocación internacionalista, más cuando el Gobierno definió el objetivo estratégico de “volver al mundo” y una de sus primeras señales fue hacerlo a través del acercamiento con este país europeo.

En particular, la iniciativa se materializó con la visita de Merkel al presidente Mauricio Macri en junio. La historia tendrá otro capítulo en diciembre mediante el traspaso de la presidencia del G20 de Alemania a Argentina. La relación tiene un largo camino de maduración por delante, tanto en términos del volumen como de la diversificación de las exportaciones argentinas, hoy concentradas en algunos productos agropecuarios como carne, granos, algo de combustible y vinos.

(*) Publicado en La Voz del Interior, 24 de setiembre de 2017.

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Daniel Montoya es politólogo egresado de la Universidad Católica de Córdoba, con estudios de posgrado en Políticas Públicas en el viejo Instituto Di Tella, cuenta con una dilatada experiencia en función pública en diferentes organismos nacionales y provinciales (Comisión Nacional de Comercio Exterior, Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires y Grupo Banco Provincia) En la actualidad, se dedica full time a la Consultoría Estratégica, con clientes como el Gobierno del Paraguay, así como grupos empresariales privados. En el mismo plano, mantiene una intensa actividad como analista político a través de su blog danielmontoya.info y mediante intervenciones diversas en medios.

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