2013 ma non troppo (*)

“Han pasado 84 años”. A diferencia de la angelical Rose de Titanic, los cordobeses solo necesitamos 8 años para revivir el contexto electoral de medio término de 2013. En cierta medida. Al igual que Fabio Zerpa, Heráclito tenía razón. Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río. En primer término, la gran similitud proviene del ámbito nacional. Hasta ahí. Es decir, un oficialismo kirchnerista débil que en el año 2013 sufría la fatiga de una larga década en el poder, hoy curiosamente equiparable a la cápsula de súper envejecimiento prematuro que representó la pandemia para la mayoría de los oficialismos mundiales. En particular, para los de América Latina donde la administración Fernández, a pesar del saldo negativo de popularidad, podría darse el lujo de donar una cuota de imagen positiva para las muy castigadas gestiones encabezadas por Jair Bolsonaro en Brasil y Sebastián Piñera en Chile. LEER MAS

El fenómeno Manes (*)

“El fenómeno Manes atrae la atención de una gran audiencia física que no podría aglutinar casi ningún dirigente político en Argentina”. Hace 5 años escribía estas líneas en Letra P acerca de esta figura que crecía por fuera del ámbito político. Era un doble desafío. No solo se trataba de reflexionar sobre un amigo, sino también de explicar lo que irrumpía ante mis propios ojos. En particular, acompañé a Facundo a un par de eventos con mal tiempo donde la taquilla no acusó recibo. Si alguien dudó de que estábamos ante un rockstar político, esta semana lo confirmó. Mientras Rodríguez Larreta, alentado por las encuestas, ya se probaba el traje de presidente, se chocó con la muralla que no tuvo Macri. Venderse como novedad versus un kirchnerismo que iba por todo y llevó luego de estandarte a Aníbal Fernández en la provincia de Buenos Aires, fue más fácil que la tabla del 1. Con Manes en frente, la Matrix larretista entró en cortocircuito. LEER MAS

Gobernar hoy es innovar (*)

“¿Alguna vez has tenido un sueño, Neo, del que parecías tan seguro de que era real? Pero si no pudieras despertar de ese sueño, ¿cómo distinguirías la diferencia entre el mundo de los sueños y el mundo real?”. Para aquellos familiarizados con viejos textos de Borges, este diálogo de la película “Matrix” no representa ninguna novedad. “Quería soñar a un hombre: quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad”. ¿Qué cambió entre estas líneas de 1940 y aquel film de las hermanas Wachowski de 1999? El estadio de la evolución tecnológica. Mientras que nuestro genial escritor pergeñaba “Las ruinas circulares” en la antesala de la última guerra con derramamiento de sangre a gran escala, las cineastas icónicas de la metamorfosis transgénero ponían en pantalla un mundo dominado por la inteligencia artificial y la realidad virtual, en vísperas de su vertiginoso proceso de materialización. LEER MAS

El “New Deal” argentino es recuperar la moneda (*)

Juan Domingo Biden” es, textual, bautismo de Alberto Fernández. ¿A qué puede hacer referencia semejante apodo sino al reciente paquete de estímulo económico de 6 billones de dólares que, al paladar argentino sediento de un Estado Superman, le puede evocar los tiempos del primer Perón y de su programa de intervención estatal enmarcado dentro de los planes quinquenales? Vale aclarar, el presidente argentino no hace más que aludir a una partitura de época. No es necesario ningún manual sofisticado para comprender que, ante una depresión originada por una pandemia sin precedentes en el último siglo, al Estado le cabe un rol central en la amortiguación del tremendo golpe sobre el aparato productivo y el tejido social. Es lo que hacen Estados Unidos, España, Reino Unido, Francia, Alemania y, en el extremo Japón, promoviendo programas de expansión fiscal que inclusive sobrepasan el 50% del producto bruto interno. LEER MAS

Kirchnerismo de vacas flacas (*)

“Tenemos la obligación política y moral de distinguir entre los que se benefician del lomo barato y los que no alcanzan a ingerir un mínimo de proteínas animales” aseveró el historiador Roy Hora en una reciente columna en Clarín. Por cierto, una idea muy en sintonía de aquella que planteó hace pocos días el ministro Martín Guzmán, en visible contraste con el kirchnerismo, respecto a los subsidios a la energía. “Hoy tenemos un sistema de subsidios energéticos que es pro-ricos”. Vale aclarar, ambos aluden a diferentes herramientas de intervención estatal. Por un lado, el cierre de frente mar a las exportaciones de carne. Por el otro, los subsidios a los productores de servicios públicos. No obstante, los dos dispositivos deberían conseguir el mismo efecto para los consumidores: abaratar la cuenta de carne, luz, gas, agua y transporte. LEER MAS

Peronismo no kirchnerista (*)

“Hay peronismo no kirchnerista en ambos espacios ¿Por qué no se establece una unidad de todos?” le pregunta Jorge Fontevecchia a Joaquín de la Torre en el reportaje dominical de Perfil. “Es una consecuencia de la cooptación del kirchnerismo sobre el peronismo” le contesta el ex intendente de San Miguel. En realidad, esa aseveración no suena tan original. Mauricio Macri la viene planteando desde hace un tiempo aunque unos tonos más arriba. “El peronismo está secuestrado hace más de 10 años por Cristina Kirchner”. Entre cooptación y secuestro hay una apreciable distancia. La primera variante supone consentimiento mientras que la segunda implica el uso de la fuerza. Habiendo experimentado en carne propia semejante trance, sería conveniente que el ex presidente ejecutara la partitura en clave de la Torre. LEER MAS

¡Urgente, una renovación política! (*)

“Vamos hacia un cambio dentro de las tradiciones actuales, va a haber una tendencia hacia la centro derecha y hacia la centro izquierda, la centro derecha apoyada más por gente de posibilidad económica mayor y la otro apoyada por los sectores más populares, sindicales”, Torcuato Di Tella dixit. ¡Hay que decirlo eh! El vaticinio de uno de los herederos del mayor holding industrial latinoamericano de mediados del siglo XX está envejeciendo bien. Más aún, inclusive hasta opera también en reversa, aplicándolo al funcionamiento del sistema político argentino tras el regreso de la democracia en 1983. ¿Quién puede negar que el bipartidismo argentino se apoyó hasta la fecha sobre dos grandes fuerzas políticas que, aún cambiando su envoltorio y alterando ligeramente su fórmula como hasta la Coca Cola lo hizo, responde en trazos gruesos a los rasgos descriptos por Di Tella en aquella nota de 2007? LEER MAS