Armen un partido, o un NFT (*)

«No es aquí en la Tierra donde se encuentra la solución. Le dije a Chen que nuestro Sol puede explotar, pero no así el Sol del otro lado». ¿Qué son las criptomonedas sino una aplicación de esta idea explicitada por Isaac Asimov en «Los propios dioses»? Dicho en pocas palabras, los avatares que sufren las monedas tradicionales reguladas e intervenidas por los diferentes bancos centrales del mundo no alcanzan a aquellas monedas generadas en un ambiente descentralizado ajeno a las regulaciones, incompetencia y corrupción de «la casta política».

Sin embargo, ¿porqué no vamos un paso más allá y fantaseamos con la utopía de un próximo gobierno nacional funcionando en un entorno diferente a éste donde viene fracasando en forma recurrente en los últimos años, sea quien sea el ocupante del sillón de Rivadavia y de los aposentos de la Quinta de Olivos? En particular, cuando hablo de fracaso, me refiero al terreno dónde es posible ponerse de acuerdo alrededor de una métrica como el ingreso per cápita que no crece en término reales desde 1974 o la inflación que acumula un 1.385% de incremento entre 2002 y 2015, de acuerdo a datos de INDEC empalmados con diferentes estimaciones privadas.

¿Porqué no vamos un paso más allá y fantaseamos con la utopía de un próximo gobierno nacional funcionando en un entorno diferente a éste donde viene fracasando en forma recurrente en los últimos años, sea quien sea el ocupante del sillón de Rivadavia y de los aposentos de la Quinta de Olivos?

En otros ámbitos simbólicos y que atañen a los valores, aludir a la idea de fracaso no es conveniente. ¿Fracasó un gobierno que logró enjuiciar y castigar a las juntas militares? Una mayoría de la sociedad argentina piensa que no, aún con un cierto deterioro del apoyo al sistema democrático no sólo sufrido por nuestro país sino también en casi todo el ámbito latinoamericano y más allá también. Vale lo mismo para evaluar la performance de nuestros gobiernos en el terreno de medidas que atañen al ejercicio de las libertades individuales y la sana convivencia.

Divorcio, matrimonio igualitario, interrupción voluntaria del embarazo, etc. No hay una vara cuantitativa comparable con aquéllas utilizadas para las variables económicas. En el extremo, se puede evaluar el grado de apoyo social así como de rechazo que tienen en un marco siempre impregnado de subjetividad y evaluación política por parte del gobierno de turno.

La Llama Presidente 2023

La dupla de (ex) golden boys publicitarios Ramiro Agulla y Carlos Baccetti volvió al ruedo con un proyecto llamado «La Llama Politically Incorrect Club«. Para hacerla sencilla a los lectores, es un club armado alrededor del lanzamiento de 10.100 imágenes criptograficas únicas que tendrán un valor base de U$S 300. Obviamente tales NFT’s (non fungible tokens) son imágenes temáticas que evocan aquél gran hit publicitario noventista «La Llama que llama».

Como todo mercado criptográfico, su valorización dependerá de una demanda por dichas imágenes determinada en parte por el valor de marca de la dupla que lo auspicia pero, he aquí lo más importante, también por la estructuración de un club que genere conversación y circulación alrededor de ese animal emblemático del norte argentino, devenido en simpático por la varita mágica del consagrado tándem publicitario que no quiere seguir durmiendo en los viejos laureles y ahora se somete al test ácido de vigencia en tiempos de milennials. Ahora bien, ¿porqué ese club criptográfico, que no llamo «metaverso» a propósito por la connotación peyorativa que tiene el término en Argentina, no podría en un futuro asumir funciones gubernamentales? La idea no tiene nada de original. En tiempos de la profunda crisis del 2001, se especulaba con la idea de que nuestro país fuera gobernado por un comité de notables proveniente de los países escandinavos.

¿Porqué ese club criptográfico, que no llamo «metaverso» a propósito por la connotación peyorativa que tiene el término en Argentina, no podría en un futuro asumir funciones gubernamentales?

Asimismo, hoy en día el principal accionista del oficialismo insiste con la idea de un gobierno cuyas principales decisiones son diseñadas y ejecutadas por un Fondo Monetario Internacional con presencia de un ejecutor local como el ministro de economía Martín Guzmán. Por cierto, un funcionario cuya imagen utiliza tanto el Instituto Patria como algunos ministros de la provincia de Buenos Aires para practicar tiro al blanco a diario.

Inclusive, en un pasado no tan cercano la administración Macri jugó con la idea de un perro sentado en el sillón de Rivadavia y, para que nadie piense que esta es una columna de humor, la fuerza política encabezada por Javier Milei, hoy con ciertas chances presidenciales en las encuestas, propone medidas extremas como dinamitar el Banco Central, pasando a un esquema conocido como banca Simon donde los bancos no pueden prestar más sus depósitos. En definitiva, una política tendiente a sacarse de encima la potestad del gobierno de crear dinero y, en última instancia, pinchar el circuito de generación de inflación.

Consejo de expertos de países escandinavos, Fondo Monetario Internacional, el perro Balcarce, ¿porqué no podemos pensar que un mecanismo eventualmente validado por el exigente referéndum 7×24 del mercado como «La Llama Politically Incorrect Club» adquiera funciones directrices que sean vinculantes para el gobierno en diferentes áreas? Si el mercado lleva a las nubes los NFT’s referidos a determinadas medidas fiscales, ¿porqué el gobierno de turno podría transgredir sin costo hasta de cárcel una política ampliamente validada por estos mecanismos digitales modernos imposibles de ser violados o degradados como ocurrió visiblemente con una cantidad de instituciones argentinas como la moneda, la justicia, el Congreso o los sindicatos?

¿Porqué no podemos pensar que un mecanismo eventualmente validado por el exigente referéndum 7×24 del mercado como «La Llama Politically Incorrect Club» adquiera funciones directrices que sean vinculantes para el gobierno en diferentes áreas?

En el fondo, sólo se trataría de darle operatividad específica a un mecanismo de democracia directa contemplado en la Constitución de 1994 que hoy duerme el sueño de los justos como muchas otras secciones de nuestra Carta Magna. Más aún, la iniciativa popular mencionada en el artículo 39 debería tener una bajada a tierra legal específica y una agencia criptogubernamental que la vuelva operativa para los tiempos que corren. Por supuesto, un área del gobierno con capacidad de formular directrices que orienten el amplio proceso de reforma del Estado de una Argentina con desafíos del siglo XXI pero plagada de instituciones del siglo XX y, en algunos casos, hasta del siglo XIX.

(*) Publicado en El Economista el 6 de mayo de 2022.

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