Nueva York 2001, los escombros (*)

Franklin Roosevelt pergeñó con el New Deal una respuesta creativa y experimental de la política y el Estado al crack del 29, bien diferenciada de la ola mundial de estados totalitarios estilo Alemania y Japón, aludida por James Burnham en “Revolución gerencial“. Por cierto, una idea que sedujo a George Orwell para su magnum opus “1984“. Ronald Reagan emprendió una misión distinta. No se subió a un clima de época, sino que lo promovió. Inflación, desempleo, carga tributaria y endeudamiento, fueron sus primeras referencias discursivas. “Las enfermedades que hemos sufrido por décadas no se irán en meses, pero igual desaparecerán”. Se trataba de estimular un nuevo marco ideológico, disruptivo con el pasado reciente, pero también activador de ideas en boga durante el siglo XIX y principios del XX. LEER MAS

Alberto Fernández, el caza cero (*)

“A primera hora de la mañana, incluso antes de que salga el sol, el caza se pone en marcha. Todo vestido de negro, su carga mortal atada al vientre, se pone en marcha. El motor ruge en el silencio de la madrugada”. Con esa pluma magistral, Pascale Roze describe en su novela “El caza cero” la experiencia de los kamikazes japoneses durante la segunda guerra mundial. Cualquier parecido con el amanecer de Alberto Fernández en Olivos no es mera casualidad. Así como aquel famoso avión Mitsubishi fue el vehículo de las misiones suicidas de los pilotos nipones, el presidente es el caza cero con una misión sagrada por delante, lograr lo que ningún opositor interno ni externo logró: quebrar al kirchnerismo por adentro, implosionarlo. Quien menos puede reprochárselo es su jefa política, Cristina Kirchner. ¿Porqué lo haría? LEER MAS