Moscú-La Matanza (*)

Napoleón no la pudo conquistar con su Gran Armada en 1812. Hitler tampoco con su guerra relámpago en 1942. Sin embargo, los argentinos apostamos a que un inspirado Messi supere la maldición este año, clavando la bandera argentina en el olímpico de Moscú. Por el contrario, la coalición oficialista acaparada por el PRO, ya puede despedirse de la fantasía de apoderarse de La Matanza, el gran bastión peronista argentino. El ajuste sobre los sectores populares que sucederá al amargo cóctel de devaluación, aumento de la tasa de interés, suba de las tarifas de transporte y energía más acuerdo con el FMI, no tendrá compensación con el Metrobus, la tunelera del Riachuelo y la mejor sonrisa de una María Eugenia Vidal hoy en baja. El camino de ajuste de 2016 con una devaluación superior al 50% e inflación de 40%, no podrá recorrerlo nuevamente el gobierno sin daño político. La coartada de la herencia recibida es un conejo que, para la mayoría de la opinión pública, hoy sale de la galera moribundo. El taxímetro corre sobre la espalda de Macri. “Llegué, vi y vencí en La Matanza” quedará para el futuro. LEER MAS

Que el desastre del FMI no nos tape el bosque (*)

“Tenemos servicios africanos” aguijonea Javier Milei en un reciente reportaje de radio. La frase suena bien. En especial, para los oídos de una audiencia que percibe lo público como sinónimo de ineficiencia. En rigor, aquella aseveración la puede respaldar cualquier grupo de vecinos bonaerenses que concurrió al Hospital Provincial de Pacheco, al Lucio Meléndez de Adrogué o al Alejandro Korn de Melchor Romero. Sin embargo, del otro lado, quienes asisten con regularidad al Hospital El Cruce de Florencio Varela, al Leónidas Lucero de Bahía Blanca o al Interzonal Sor María Ludovica de La Plata, no pueden quejarse con fundamento. Menos aún el turista americano Joe Wolek, sobreviviente en el Hospital Argerich tras un ataque de 10 puñaladas que fue vengado en el instante por Luis Chocobar, el Charles Bronson argentino. En nuestro país, resulta tan factible encontrar servicios públicos que funcionan mal, como otros que funcionan bien. De ningún modo, puede hablarse de un malestar generalizado. Argentina es más bien una Torre de Babel donde parece que fuimos condenados a la incomunicación entre quienes padecen los problemas y aquellos que administran soluciones, sean actores públicos o privados. LEER MAS

Macri no debe tirarle el muerto de las tarifas a la Corte Suprema (*)

Son los tiempos de Elon Musk. Soñemos con un viaje al pasado de dos años hacia atrás. “Este es un gobierno liberal, cada uno tiene derecho a tener su ideología” decía el ex presidente Duhalde en diálogo radial con Nancy Pazos. La frase no sonaba extraña por el contenido, sino por la oportunidad. En ese momento, la Corte Suprema emitía un fallo sobre tarifas de gas a partir de una demanda colectiva o “de clase” promovida por Cepis, que contenía argumentos varios, salvo de corte liberal. En especial, la resolución del tribunal, no hacía referencia a valores de mercado, saltos injustificados de precios, cargos ocultos o promesas incumplidas por parte de las empresas de servicios públicos. Por el contrario, el fallo hacía alusión a posibilidades de los usuarios, a criterios de gradualidad en los aumentos y la preeminencia de los derechos humanos sobre las reglas y pretensiones del mercado. LEER MAS